La pequeña Jerusalén de Karin Albou:
“A ver, ¿quién es más libre, el que sigue una regla o el que
no sigue ninguna?”, pregunta el profesor de Filosofía. “El
que no sigue ninguna regla”, responde un alumno tras otro
hasta que le toca el turno a Laura, la protagonista de La
pequeña Jerusalén (La petite Jérsusalem, 2004).
“Es más libre el que sigue una regla”, dice ella, y el
profesor exclama: “¡Una kantiana!”. Habría que acotar que no
se trata de cualquier norma, para hacer justicia al autor de
Crítica de la razón pura (1781) y Fundamentación
de la metafísica de las costumbres (1785), Immanuel Kant.
Las que darían la libertad son propiamente las reglas que
puedan ser consideradas como universalmente válidas y que
son adoptadas porque la razón muestra que ello es así. La
cita del autor culminante del racionalismo sirve en la
película de contraste necesario para abordar un fenómeno
característico de la actualidad: la apelación a la religión
como fundamento de la manera de vivir. Tratar de organizar
la vida con arreglo a las reglas de una tradición no sería
algo insólito si se lo considera desde la óptica kantiana.
El problema consistiría en qué normas deben seguirse, y
pensar que se trata de las que reveló Dios no plantea una
dificultad menor que la de cómo podría aspirar a saber un
filósofo lo que debe ser regla válida para toda la humanidad - Pablo Gamba Ver más
La pequeña Jerusalén de Karin Albou: El lugar y uno de
los que lo habita: el título del filme de Karin Albou tiene un doble
sentido. La pequeña Jerusalén es a la vez el barrio de Sarcelles, al
cual emigraron numerosos judíos de África del norte, pero también puede
ser el sobrenombre de la heroína, Laura, de 18 años, que se debate entre
su deseo y su educación. La cineasta ha tenido la buena idea de tomar
partido por la muchacha, a la que se ve desde los primeros planos, muy
cerca de la piel, emperifollarse, esconder sus piernas bajo medias de
punto, abotonarse la camisa para esconder sus pechos, y salir a la calle
sin esgrimir otros argumentos sensuales que su boca y sus cabellos. Muy
rápidamente uno se da cuenta de que, si Karin Albou roza los peligros
que la acechan (el retrato de una familia recalcitrante y
ultrarritualista; acumulación de trivialidades sobre la liberación
sexual de una joven judía en un barrio donde es víctima de todos los
racismos), ella los sortea inteligentemente. Su película, que hace
alusión a los atentados perpetrados contra las sinagogas y parte de un
contexto político incandescente, evoca la manera como las comunidades
suburbanas se interrogan ellas mismas y describe la toma de conciencia
de alguno de sus miembros - Jean-Luc Douin, Le Monde Ver más
La pequeña Jerusalén de Karin Albou: Los
tratados de filosofía que Laura memoriza la llevan a creer que el amor
es una superstición, y que la libertad personal se halla en el respeto
de la ley. Qué ley obedecer se convierte en la pregunta del filme. Su
devoción al régimen de Kant -incluido un largo paseo justamente a la
misma hora cada día- no se compagina con la confusión que siente en su
atracción hacia Djamel.
Kevin Crust, Los Angeles Times
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Mi madre de Christophe Honoré: La
ávida búsqueda de sensaciones es un asunto tan urgente en Ma mère
que, luego de un corto rato, el espectáculo de sus personajes
desorientados contorsionándose por el presunto placer muta de lo
titilante a lo patético, y de allí a lo risible. Y no se equivoquen:
diversión y placer son palabras que esta gente encara con mortal
sentido de cumplir una misión. En el creciente chiste que es la
película, libremente adaptada de una novela del teórico de la moral
francés Georges Bataille, un angustiado adolescente se masturba
junto al cuerpo de su madre muerta, quien parece haberse cortado el
cuello justo cuando estaban a punto de consumar su vínculo
incestuoso. En la banda sonora, el éxito de 1967 de The Turtles,
“Happy Together”, salta alegremente
-
Stephen Holden, The New York Times Ver
más
Trailer de Mi madre
La traición de Philippe Faucon: Philippe Faucon
es un cineasta demasiado discreto como para que uno omita subrayar,
desde un principio, que forma parte de los raros artistas dotados de
una gran justicia de mirada, capaz de restituir la complejidad de un
universo a partir de los elementos más simples. Sin reducirla a
ninguna de sus grandes fuentes, su obra evoca reminiscencias de
Bresson, Pialat y Cavalier. Entre novela y crónica social, sus
principales filmes están dedicados a la adolescencia –L’Amour
(1990), Sabine (1992), Muriel fair le désespoir de ses
parents (1995), Samia (2001)– y exploran sin una onza de
complacencia esa zona fronteriza donde el individuo vive la
experiencia, violenta e inédita, de la tensión entre voluntad de
independencia y la pertenencia a su medio social, de exaltación de
la libertad y restricción colectiva. La traición está bien
lograda sobre la base de una historia relativa a una experiencia
diferente de la suya, y que se sitúa en un marco histórico y
político particularmente sensible (el de la guerra de Argenia), en
la cual el cineasta ha vertido a la vez los hechos y todo su estilo
y sus preocupaciones más personales. Sencillamente, la dialéctica de
la independencia y de la sujeción, de la libertad y de la fidelidad,
del individuo y de la comunidad, adquiere allí una dimensión más
candente, porque debe desenvolverse simultáneamente en el terreno de
la intimidad y de la gran historia
- Jacques Mandelbaum, Le Monde Ver
más
Los estafadores de
Frédéric Balekdjianl:
La última vez que un filme francés explotó con tan cruda
energía fue cuando Mathieu Kassovitz debutó con La haine
en 1995. Esta es la primera película del escritor/director
Frédéric Balekdjian también, y usa el mismo estilo
neorrealista, con cámaras en mano de tomas cercanas y en las
calles. No hay ni un soplo de falsedad o huella del
decorador. Incluso el guión tiene la ruda impredecibilidad
de la vida real. Agnus Wolfe Murray, Eye For Film Ver más
Trailer de Los estafadores
36 Brigada Criminal de
Olivier Marchal:
Con sólo cuatro filmes como director, el ex policía Olivier
Marchal ha cambiado el rumbo del film policial francés
gracias a una visión dura que evade los estereotipos y se
inserta en la tragedia de la cotidianidad. Así se presenta
en Venezuela
Brigada criminal, titulada originalmente
36
Quai des orfèvres,
es decir, el número 36 del Muelle de los Orfebres, dirección
física de la Policía Judicial en París. Tal título no es
gratuito pues dentro de las paredes de ese edificio se
inicia el drama que conduce a dos experimentados detectives
a enfrentarse de manera brutal. El resultado es una bien
construida historia que tiene mucho de lo mejor del film noir francés —en la tradición de
Jean Pierre Melville y Henri-George Clouzot— sin desdeñar el
buen cine de acción
- Alfonso Molina,
Ideas de Babel Ver másTrailer de 36 Brigada Criminal
36 Brigada Criminal de
Olivier Marchal: Denso y sombrío,
con el clima pesado que presagia una violencia siempre a punto de
estallar y la austeridad formal y el detallismo psicológico propios del
cine policial francés, 36, Quai des Orfèvres confirma la
revitalización que ha traído al género el surgimiento de libretistas y
realizadores con experiencia en las fuerzas de seguridad. La mayor
contribución de este fenómeno es, probablemente, la recuperación de un
personaje, el policía, que había ido fosilizándose en el estereotipo y
que recobra así su dimensión humana. La autenticidad que se percibe en
la composición de cada retrato no sólo enriquece el espesor dramático de
los personajes: también confiere a la historia una credibilidad que
compromete el ánimo del espectador- Fernando López, La Nación Ver más
Con Daniel Gérard Depardieu y Daniel Auteuil
LAS DEL MIEDO
Ellos de
Daniel Moreau y Xavier Palud y Cena con el diablo de
Kim Chapiron:
En Francia se está haciendo cine de terror. Pero eso no
significa, de por sí, que haya un cine de terror francés. Si
la principal razón de ser de las películas es la existencia
de un publico que conoce y disfruta las producciones del
género, las cintas francesas bien podrían conformarse con
ser una simple calco o extensión de lo genérico, sin mayores
aportes. Los detalles que ponen de manifiesto que eso no es
así revelarían lo francés de este cine, si además se pudiera
establecer como rasgo común de varias cintas En el caso de
Ellos de David Moreau y Xavier Palud (Ils,
2006), Cena con el diablo de Kim Chapiron (Sheitan,
2006) y El despertar del miedo de Alexandre Aja (Haute
tension, 2004), exhibida en Venezuela y disponible en
video, por poner un tercer ejemplo, parece tratarse de una
serie de libertades a las que se presta más el cine francés
que el de Hollywood
- Pablo Gamba Ver más
"La
película es una sucesión de episodios en tiempo real. De manera
voluntaria, no hemos respetado los usos del género, que exigen que,
después de cada momento de terror, se produzca un período de
descompresión. En Ellos, cuando las cosas empiezan, ya no hay
marcha atrás. Nada de tiempos muertos, ninguna posibilidad de tomar
aliento. Una fobia sólo puede dar paso a otra fobia"
-
Xavier Palud, codirector de Ellos
Lea la entrevista en Red Casting (en español)
Trailer de Ellos
Ellos de
Daniel Moreau y Xavier Palud:
En los
últimos años ha venido dándose una pequeña revolución casi
post-moderna en el llamado cine de género que, aprovechando
viejos esquemas del terror netamente setentero, ha hecho
suyas historias añejas sobre acechadores, enemigos
invisibles y tramas más o menos realistas, remozando éstas
con una particular concepción del gore que en no pocos casos
ha salvado la función ante la inoperancia de la puesta en
escena o de la historia a narrar. El mérito de una propuesta
como Ils radica en la apuesta de sus directores por
eliminar ese a menudo innecesario efectismo visual y, de
forma coherente, orientar el relato hacia las dos figuras
del film, el matrimonio protagonista (el drama), y la casa
de campo (el espacio). Así, gracias a una duración ajustada,
ambos realizadores logran sacar el mejor de los partidos a
un film en absoluto original erigido sobre la premisa del
consabido basado en hechos reales -
Óscar Brox, Pasadizo.com Ver
más
Cena con el diablo de
Kim Chapiron:
Sheitan se desarrolla como una película de género muy
estándar, con Bart y compañía tratando de escapar desesperadamente
del diabólico Joseph (piénsese en Las colinas tienen ojos).
Pero Chapiron impulsa el filme con humor afilado ("Joseph tiene
algo para ti", le dice Thai a Bart, "deberías sellar el pacto") y
escalofríos suficientes para hacer que el tiempo vuele. Olivier
Bartélémy lo hace bien como el nervioso y susceptible Bart, pero
Vincent Cassel es la más poderosa presencia aquí. Su Joseph
continuamente sonriente y desaliñado es brillantemente perturbador.
Y en lo que respecta al final, bien, es muy extraño, ¿pero que
esperaban de una película francesa sobre satanismo?-
David Mattin, BBC
Está que arde de
Claire Simon: Los intensos
sentimientos, la temeraria experimentación y la crasa
inconsciencia de la adolescencia son convincentemente
representados en la ligeramente demasiado larga Está que
arde. Retrato del aburrimiento, y de la búsqueda de
emociones y la confusión sexual de la juventud, se
desarrolla en el tedio cotidiano de un pueblo de Provenza,
durante la última semana de junio. La experiencia como
documentalista de la directora Claire Simon le permite
capturar una inmediatez que no puede ser impostada, a pesar
de que el pietaje ardiente impresiona más que la mayoría de
los elementos de la ficción.
Lisa Nesselson, Variety Ver
más
"Deseo
descubrir las historias en el tejido de la realidad, que
surjan y no que se impongan desde el exterior, como esos
guiones bien pensados en los que todo lo que hace la gente
parece intencional, arreglado por adelantado por los
estereotipos del pensamiento correcto".Claire
Simon, directora de Está que arde
Lea la entrevista en El Nacional
LAS COMEDIAS
Lo mejor de nuestras vidasde
Danièle Thompson: Concebida
como obra coral, Lo
mejor de nuestras vidas reúne una docena
de personajes —vinculados con el arte— que convergen en la
avenida Mantaigne de París, epicentro de la vida cultural,
para desplegar sus conflictos y sueños. Todos están en
crisis, cada cual a su manera y con sus razones. ¿Quién los
une? Jessica, una chica venida de Macon y camarera del Bar
de los Teatros, a donde todos van a comer o a tomar una
copa. Ella logra que cada cual asuma sus propias decisiones
para abrir un rayo de ezperanza en sus vidas. Et voilá,
la comedia está servida - Alfonso Molina, Ideas de
Babel Ver más
Trailer de Lo mejor
de nuestras vidas
Lo mejor de nuestras vidasde
Danièle Thompson: Danièle Thompson es una cineasta de talento. Su
trayectoria en la cinematografía francesa se ha desarrollado
principalmente desde 1966 como guionista de filmes de
Patrice Chéreau, Jacques Deray, Louis de Funès, Gérard Oury
(de quien es hija) y Claude Pinoteau, labor que la condujo
hacia la dirección con su brillante debut como directora con
la agridulce cinta Cena
de Navidad (La
Bûche, 1999), que la animó a unir a dos
estrellas galas de nivel internacional, Juliette Binoche y
Jean Reno, en Jet Lag:
El Amor Viaja en Primera Clase (Décalage
Horaire, 2002), una habilidosa comedia romántica
que la dio a conocer a un público global. Su siguiente
filme, un poco más contenido pero no por ello menos
atractivo, es el que ahora llega a nuestras pantallas: Sueños de Orquesta
(Fauteuils d'Orchestre,
2006)
Alejandro Leal, Tucineportal.com Ver más
Mi mejor amigo de
Patrice Leconte:
Autor de 32 películas, Patrice Leconte es, sin duda, no sólo
un director prolífico sino, sobre todo, el realizador de
películas fundamentales del cine francés de los últimos 20
años, como La
viuda de Saint Pierre(2000), La
chica del puente(1999),
Ridículo (1996), El
marido de la peluquera (1990 ) o El
señor Hire(1989), es decir, dramas muy sólidos que indagan en
las contradicciones de sus personajes. Desde hace algún
tiempo Laconte ha dado un giro hacia la comedia cuya
expresión más inmediata la tenemos en Mi
mejor amigo (2006), actualmente en el
Festival de Cine Francés. Comedia comercial bien dirigida y
mejor actuada que no renuncia a ciertas reflexiones sobre el
egoísmo, la soledad, la codicia y la necesidad de establecer
nexos afectivos. Es un film sobre la amistad, pero también
sobre lo opuesto a la amistad
- Alfonso Molina,
Ideas de Babel Ver más
Trailer de Mi mejor amigo
Mi mejor amigo de
Patrice Leconte: Mi mejor amigo
(Patrice Leconte, Francia, 2006) presenta un tema magnífico y cada día
más raro, el de la amistad. Raro en particular en nuestro continente. En
el cine del Sur, de momento, no recordamos nada sobre este tema. Al
Norte, con Hollywood, su pérdida va junto con la del género western,
aunque asoma de nuevo con las parejas de detectives y alguna que otra
fábula como la reciente Ahora o nunca de R. Reiner. Pero el milagro
poético y dramático de Midnight Cowboy (J. Schlesinger, 1969) no
se ha repetido. En Francia e Italia es donde el tema ha sido más o menos
recurrente, aunque cada vez menos incisivo. Quizás por la frialdad y
egoísmo que parece invadir crecientemente la sociedad contemporánea. Y
es allí donde se sitúa Mi mejor amigo, en clave de blanda comedia
algo artificiosa pero finalmente iluminante al indicar la capacidad de
interesarse por los demás como la verdadera condición para alcanzar la
amistad. Original el acercamiento entre dos hombres tan dispares como un
anticuario de edad madura y un joven taxista, cuyo terreno de encuentro,
bien francés, es la erudición. Ambretta Marrosu,
El Dedo en el Ojo,
Últimas Noticias
Mi mejor amigo de
Patrice Leconte: A veces
el cine es algo simple. Se limita a contar una historia
sencilla, entretenida y edificante. Sin planos complicados
ni finales crípticos. Proporciona algo que, en demasiadas
ocasiones, molesta a la crítica: satisfacer al gran público.
Y eso, aunque a veces no lo reconozcamos, tiene su mérito.
Pensemos, por ejemplo, en un cineasta como Alfonso Cuarón.
El director mexicano ha pasado por múltiples géneros en su
interesante filmografía. Y lo ha hecho siempre con rigor y
talento. Recordemos la road-movie juvenil Y tu mamá
también, la emotiva adaptación de Dickens Grandes
Esperanzas, la oscura tercera parte de Harry Potter
o el drama futurista Hijos de los hombres. Filmes
variopintos que quizás pequen de ciertos convencionalismos,
pero que saben tratar a las grandes audiencias con
inteligencia. Sin finales edulcorados ni historias
manipuladoras. Tal habilidad por conjugar calidad y
comercialidad es extensible a pocos realizadores actuales.
Aunque uno de ellos sería, sin duda, el francés Patrice
Leconte.
Carles Matamoros, Miradas de Cine Ver más
La de los PREMIOS
Edith Piaf: vida en rosa
Edith Piaf: La vida en rosa de
Olivier Dahan:
Embarcarse en una biopic en general, y en una película sobre la vida
de un músico popular en particular, es como abordar un
cazabombardero japonés repleto de explosivos rumbo a un portaviones
estadounidense en el Pacífico. La película se salva sólo si se queda
corta, si no llega a donde se supone que tiene que llegar. De otro
modo es imposible salir airoso del reto, por su propia desmesura:
relatar la vida de una persona famosa en alrededor de dos horas de
película. Es un género maldito la biopic, y resulta prácticamente
inevitable incurrir en los lugares comunes del lecho de muerte, la
celebración de alguna fiesta de Año Nuevo para situar la historia en
el tiempo y los estallidos histéricos que Hollywood ha convertido en
sinónimos de “drama”. La forma de sortear todos estos peligros no la
halló el director y guionista de Edith Piaf: la vida en rosa
(La Môme, 2007), Olivier Dahan. Marion Cotillard sí entendió
muy bien al personaje, tal como ha sido certificado por el Oscar y
otros galardones. Esa es la razón para ir a ver esta película.
Pablo Gamba Ver más
Edith Piaf: La vida en rosa de
Olivier Dahan: El título
original francés (La mome) hace referencia a la pequeñez
infantil que Edith Piaf (nacida Edith Giovanna Gassion, hija de
madre alcohólica y padre contorsionista) llevaría como su marca de
fábrica. Su vida, no precisamente rosa, fue una novela triste que la
leyenda halaría hacia un lado y otro borrando más de una pista.
Nacida en la extrema pobreza, dejada a su suerte por progenitores
que a gatas podían sobrevivir, la niña, con severos problemas de
visión, se crió en el burdel de su abuela. Como adolescente cantaba
en las calles y ahí fue descubierta por un empresario que apenas si
disfrutó su triunfo antes de ser abatido en un ajuste de cuentas que
salpicaría a quien ya era conocida como "la mome piaf", el pequeño
gorrión. Durante la guerra consolidaría una fama local que algunos
le reprocharían (cantaba para los alemanes, se dice) y otros
aplaudirían (ayudó a escapar a más de uno, también se dice). El film
hábilmente esquiva esta polémica, que al final del día tuvo poco
vuelo. Terminada la guerra Piaf trascendió las fronteras y esa voz
vulgar y pedregosa, que desmentía en cada nota la fragilidad del
cuerpo que la paría se hizo internacional. No por ello la suerte la
acompañaría, porque esa voz, a la vez altisonante, despectiva,
caparazón de la tristeza que la generaba y que su dueña intentaba
ahogar en alcohol era la de una condenada. Piaf era a la vez
encantadora y violenta, audaz e insegura, una diva que no terminaba
de saldar las cuentas con la infelicidad de sus orígenes. Su vida
emocional era un desastre que apenas si conoció una discutible pausa
con su romance con el boxeador Marcel Cerdan (muerto en un accidente
aéreo). Héctor Concari, Tal Cual Ver más
Edith Piaf: La vida en rosa de
Olivier Dahan: La
vida en rosa
(Olivier Dahan, Francia/Rep. Checa, 2007) es el título de la canción
más famosa de Edith Piaf, a su vez la cantante más mundialmente
famosa del siglo XX. La película es una biografía honesta y
dignamente filmada, aunque algo sobreactuada por la protagonista (Marion
Cotillard). A través de una narración pluritemporal, de un afán
realista que busca mostrar la fea cara de la miseria y el vicio sin
trucos emocionales, que intenta revivir una criatura extraordinaria
en sus virtudes y defectos, no logra escapar sin embargo a la
insuficiencia. Centrada en el fenómeno individual, le es imposible,
obviamente, abarcar toda la complejidad de la vida real. De tal
manera que se le escapa demostrar la importancia de Piaf en el mundo
cultural de la canción francesa, que respondió a la desesperación de
un siglo esencialmente trágico con la exaltación de la pasión
amorosa, el humor y la reivindicación popular, la sorna y el descaro
antiburgués, en suma con el grito exultante de la supervivencia. Un
mundo que, prácticamente, murió con la misma Edith Piaf (1915-1963).
La película vale la pena por las preguntas que puede estimular en un
espectador atento y que deja sin respuestas
- Ambretta Marrosu,
El Dedo en el Ojo,
Últimas Noticias
Edith Piaf: La vida en rosa de
Olivier Dahan: Tengo
apreciaciones encontradas con respecto a la película La vida en rosa
(La
Môme),
de un Olivier Dahan al que hasta ahora le conocía más afinidades con
Quentin Tarantino (recordemos que se trata del director de Los ríos de
color púrpura 2. Los ángeles del Apocalipsis)
que con algunos de los cineastas que se han especializado en recrear
las vidas de los otros; no sé, con un Taylor Hackford (Ray)
o un James Mangold (Johnny
y June: pasión y locura), por ejemplo. Por una parte, me parece un
excelente biopic que cuenta entre sus aportes con una
impecable y preciosista dirección artística; un eficaz guión
salpicado de algunos buenos momentos y capaz de transformar
cualquier existencia en cabal epopeya; una estructura narrativa que
a simple vista, y por efectos de algunos cambios temporales, luce
originalísima; y un reparto bastante convincente en el que, no
obstante, sobresale la intérprete a la que se encomendó la delicada
tarea de encarnar a la mítica cantante Edith Piaf: Marion Cotillard,
francesa de 32 años de edad que lo hace tan pero tan bien que se
merece ese "lugarcito" que se ganó en la historia del cine
contemporáneo al convertirse, 48 años después, en la segunda artista
de nacionalidad no estadounidense que recibe el Oscar a la Mejor
Actriz. La primera fue Sofía Loren por La Ciociara (1960).
Por otra parte, percibo en La vida en rosa la misma carencia
que encuentro en esas biografías, impresas o cinematográficas, que
se limitan tan sólo a ordenar, cronológicamente o no, los eventos
cruciales en la vida de un personaje, como si con esta especie de
espina dorsal (de escaleta, en el argot fílmico) bastara para
comprender a cabalidad la huella que éstos dejaron en su tiempo y en
quienes habitaron su tiempo
- Juan Antonio González, El Nacional Ver más
Edith Piaf: La vida en rosa de
Olivier Dahan: "Biopic"
es el término con que suele presentarse la película de Olivier Dahan
acerca de Edith Piaf. Pero, por definición, de un biopic suele
esperarse lo que de una biografía: mucha información, datos,
narración de hechos, explicaciones. Y eso –en particular la
explicación- no lo entrega la película. Información, sí, mucha,
quizás demasiada, precisamente, al no estar ordenada u orientada
para informar, sino arrojada en una gran piscina a la que luego se
invita al espectador a lanzarse y tratar de nadar. La vie en rose
es, mucho más que la historia de una vida, un retrato de la figura,
del personaje, del icono que representa la cantante, especialmente
en el imaginario francés. Y es un retrato pintado en clave de cómic,
construido con la fragmentación de la viñeta y también con su
necesaria síntesis para reforzar los rasgos más característicos. Es,
por lo demás, un cómic trágicamente épico, que sabe que está
lidiando con un héroe de categoría mítica. Su historia, y sobre todo
la manera de contarla, tienen que ser ad-hoc, lejos de la
hagiografía - Pamela
Biénzolas Saffie,
Mabuse.cl Ver
más
Edith Piaf: La vida en rosa de
Olivier Dahan: Si bien la
sucesión de tragedias contadas en desorden no pueden dar cuenta de
la persona ni del mito de Edith Piaf, la historia de este emblema
mundial de la canción romántica tiene poder suficiente como para
sobrellevar las falencias de esta versión cinematográfica. También
hay momentos altos, y no son pocos, que se valoran y que hacen
lamentar lo que esta película pudo ser
- Juan Pablo Vilches,
El Mercurio Ver más
OTRA DE MARION COTILLARD
Atrévete a amar de
Yann Samuell: El debut tras la
cámara del francés Yann Samuell no es una película de medias tintas.
Puede ser muchas cosas, pero lo que es, sin duda alguna, es excesiva.
Como todo exceso, hay a quien le sienta mal, y a quien le sienta
estupendamente. La música original empalagosa, algún que otro zoom
acompañado del correspondiente y molesto sonido de velocidad, narración
a ratos repetitiva, con una voz en off tal vez innecesaria... y sin
embargo, se mueve. Samuell parte del “juego
de niños” que da título al filme (en su versión original, trastocado en
castellano por un también coherente ¡Quiéreme si te atreves!) para
mostrarnos una historia de amor y desamor a lo largo de la vida y hasta
el punto de la muerte de sus dos protagonistas, una historia que, como
el tiovivo que genera el juego, da vueltas en torno a éste hasta el
mismo final que engancha con el principio, con ese largo y bonitamente
preparado plano en el que la cámara vuela por encima de la obra, de los
obreros, y del propio tiovivo que reposa sobre el cemento que cubre la
zanja que cubre a su vez a los amantes -
Sergio Vargas, Miradas
de Cine Ver más
Atrévete a amar de
Yann Samuell: Trate de
imaginar lo que pasaría si unos científicos talentosos pero malignos
aplican una técnica de fragmentación y destilación al filme Amelie,
llenando con él un tubo de ensayo y evaporándole el encanto, la
inteligencia y la inocencia, y dejando un residuo miserable de
incomodidades.
Ese residuo miserable se llama Jeux d'Enfants o Atrévete a
amar, y es una experiencia exquisitamente irritante: amanerada,
arrogante, pagada de sí misma. Peter Bradshaw, The Guardian Ver más